viernes, 24 de febrero de 2017

#23PreguntasDeProust: Iván Matta

La mayoría de las personas en el planeta, en mi humilde opinión, no tenemos idea la mayor parte del tiempo de cuánto somos capaces de influir en las personas que nos rodean. Desde hace algún tiempo de hecho mantengo la terca idea de que la mayor enseñanza es aquella dada a través del ejemplo, en silencio o con mil palabras como elegantes acompañantes, pero el ejemplo, lo que se hace, lo que se siembra de alguna manera.

Corría el año 2007 cuando estudiaba por las tardes Derecho en la Universidad Arturo Michelena, ubicada en San Diego, Estado Carabobo, Venezuela... para muchos conocida cariñosamente como Jumanji, asunto que dejo a su imaginación. En mi caso tuve la suerte y el privilegio de llegar y salir de esa universidad en autobus, van, taxi, camionetica, carro propio, cola y hasta en una convi que filtraba sin misericordia la lluvia de un palo de agua. Pero me ubicaré de nuevo en el 2007, ese año tuve la fortuna de contar con carro propio para ir a la universidad: un Mitsubishi Eclipse negro, año 1992.

No era un carro muy grande, de hecho era poco práctico, pues su estilo deportivo hacía que cinco personas en él fuese algo ilegal al circular. El color negro lo hacía especialmente caluroso, sobre todo al no contar la mayor parte del tiempo con aire acondicionado, y qué decir de su baja altura, una desventaja en la fauna de huecos presente en el pavimento criollo. Pero este carro tenía algo maravilloso: un reproductor original del año 1992, sin entrada para CD's ni cable auxiliar, solo una boca para el cassette y algo que me enseñó mucho sin darme cuenta: la radio.

En esa época yo solía regresar de la universidad cuando caía la tarde con mi gran amigo de la vida Salvatore Dalí (sí, así se llama) de copiloto abordo de aquel Mitsubishi Eclipse y solo algo sonaba en la radio: A la cuenta de tres, frecuencia 95.7 FM, ese programa donde Henrique Lazo, Erika de la Vega e Iván Matta nos hacían reír hasta el cansancio con temas que iban desde música y filosofía hasta el maní garrapiñado de Iván Loscher. Ese programa era, luego de una clase sobre leyes, otra clase, una clase sobre la vida, y demostró, como decía David Bowie, que podemos ser héroes para siempre, pues algo tan inocente como un programa de radio se puede convertir en un ejemplo si se hace muy bien, un ejemplo grabado en la memoria colectiva de una audiencia agradecida con profesionales que entienden que ningún legado reside en una persona sino en ideas capaces de ser replicadas y mejoradas generación tras generación.

Hoy, diez años después, Iván Matta, uno de aquellos grandes tres, responde con una genial amabilidad al atún literato un correo, en él están sus respuestas al cuestionario que alguna vez ideó Marcel Proust con la finalidad de ahondar un poco en el espíritu humano. Lo que sigue son las 23 preguntas y sus 23 respuestas, espero las disfruten.

Hola Iván, siéntete libre de responder cómo quieras, y de nuevo muchas gracias…

¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?
Nunca preocuparme de si tengo lo suficiente, en bienes o en capital. Tener un trabajo que le dé métrica y tempo a mi vida, pero que no me asfixie. La libertad de irme súbitamente a Malasia, a Polonia. Un televisor de 40 pulgadas con Dolby Surround. La capacidad de leer 2 libros al día, y como si tuviera memoria eidética, recordar cada página.

¿Cuál es tu característica más reconocible?
Si intento verme desde afuera; la tendencia a intentar aportar algo interesante sobre cada tema, aún cuando el momento no lo pida. Visto desde adentro; soy más ermitaño de lo que debería.

¿Cuál consideras tu mayor logro?
Creo que durante una época, al menos, elevé el estándar de discurso en la radio. Logré ascender en una emisora juvenil, hablando con florituras, y sobre temas densos, sin que se hiciera imposible de procesar para el público joven-adulto.

¿Cuál es tu mayor miedo?
¿No estar vivo para cuando George R. R. Martin se digne a editar el final de A Song of Ice and Fire?

¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?
Con Dalí, por los ojotes. Con Elí Bravo, en lo radial. Con Bhodi Rook, de Star Wars Rogue One. Se puede argumentar que ninguno de ellos es un personaje histórico, pero tampoco es que mi legado haya ameritado nunca un “Iván, me recuerdas a Napoleón Bonaparte, porque…”

¿Qué persona viva es a la que más admiras? 
Así, de golpe, creo que a Stephen Fry. Es un hombre con espíritu renacentista, con talento en todos los ángulos, que ha superado demonios personales, y demonios sociales, y que tuvo la suerte de aprovechar un entorno fértil, para ser tan prolífico como puede. Ah, y a Zidane, que es Dios reencarnado.

¿Quiénes son tus héroes en la vida real? 
Mi abuelo, que emigró, como yo, pero en dirección contraria, cuando era mucho más difícil, sin amigos, sin familia en su nueva tierra, no en avión, sino en un barco que naufragó, y luego siguió, con par de cojones. Mi madre, que emigró, como yo, pero después de tener hijos en su país, dejando a alguno atrás, liquidando los poquitos bienes que logró amasar con su esfuerzo, con el mismo esfuerzo con el que sacó adelante la vida y educación de cuatro carrizitos. Mi padre, que como yo, emigró, de vuelta a su Colombia, dos emigraciones en una vida. Con par de cojones.

Fotografía de Octavio Sasso

¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti? 
Soy mucho más tímido e introvertido de lo que pensaría quien conoce mi carrera en medios, y mi forma de ser con micrófonos o cámaras delante. Es más un defecto que un rasgo deplorable, pero no voy a confesar, en una entrevista, que tengo cuatro cuerpos enterrados en un sótano, ¿no?

¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte? 
Tengo varios amigos y amigas con un envidiable espíritu de aventura, capaces de soportar incomodidades, tribulaciones, llagas y costras, con tal de pasar un día en la cima de alguna montaña, o bajo una cascada. Los veo, y digo…”no te costaría taaaanto ser así, Iván”. Pero luego desecho la idea y me pongo a leer a Cixin Liu.

¿Cuál es tu viaje favorito?
Siempre disfruté una tonelada ir a Bogotá. Mi familia allá es encantadora, y siempre se siente como una aventura. Recuerdo dos ocasiones especiales; una, fue cuando viajamos por tierra – dos días – con mi familia. Era niño. Íbamos en una Wagoneer. Dormimos en Cúcuta. Comí queso de hoja con papelón horas antes de llegar a Bogotá. En otra ocasión, fui con mi flaca, mi mujer. Teníamos solo unos pocos meses de novios. Me emocionó mucho hacer de guía turístico para ella, porque no solo le mostraba la ciudad, sino mis recuerdos. 

¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada? 
Ser ordenado. Una cierta cuota de caos es germen para la inventiva, para la creatividad. El orden como un fin, es exasperante.

¿Qué palabra o frases usas en exceso? 
En la intimidad, cuando converso con mi flaca…”¿Do you feel me?”. En público, uso excesivamente los adverbios. ¿Ves? Lo hice de nuevo.

¿Cuál es tu mayor arrepentimiento? 
No haber nacido millonario. No haber probado el pimentón frito años antes.

¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente? 
“Optimista preocupado”

Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería?
¿Su ubicación geográfica? La diáspora nos tiene a unos en Colombia, a otros en USA, a otros en España, a otros en Holanda… si he de elegir uno de esos 4, creo que en Holanda estaríamos muy bien… hasta que el calentamiento global la sumerja.

¿Cuál es tu posesión más preciada? 
Además de mi laptop, el apéndice primordial de nuestras generaciones, la franquicia de nuestro cerebro… creo que mis dibujos. Los guardo desde que soy adolescente. Además de su valor estético, son la métrica de mi historia personal. Love ´em.

¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria? 
Los paparazzi, la farándula, y la industria de la prensa rosa. ¿Sabes que en España hay como quince revistas “del corazón”? ¿WTF?! Y esas son solo las que he contado por encima. Get. A. Fucking. Life.

¿Dónde te gustaría vivir? 
Holanda. Finlandia. Noruega. Europa. Pero Europa, el satélite de Júpiter, cuando los humanos abandone(mos)n la Tierra. Buena parte de la ciencia-ficción apunta a Europa como posible asentamiento. Me gustaría llegar a verlo. No lo haré, pero me gustaría.

¿Cuál es tu actividad favorita? 
Contarle a alguien, o al público, algo asombroso que leí, o que aprendí, o que oí. Es lo mejor del mundo. Principalmente, porque siento que estoy cumpliendo una labor social, pero también es ese… “orgullo benigno” de saber algo que otra persona no conocía.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre? 
Que sea delantero del Madrid, y marque 45 goles por temporada.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer? 
Send nudes.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?
No los puedo revelar. Mi mujer me impondría un bloqueo, sanciones comerciales. Quiere – queremos – que haya la menor cantidad de niños o niñas con los nombres que nos gustan. ¿Cuantos Matías no habrán nacido después del de Érika? ¿Cuantas Micaelas después de la de Ana María Simon? 

¿Cuál es tu lema? 
“No le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran”

Fotografía: elestimulo.com


viernes, 26 de agosto de 2016

#23PreguntasDeProust: Rafael Delgado

Es mentira, no son 23 preguntas, son 22, y son 22 porque cuando entrevisté al profesor Rafael Delgado omití la pregunta número 19 del cuestionario de Marcel Proust:"¿Cuál es tu actividad favorita?", no me pregunten por qué, pero quizás fue porque dentro de todas esa era la pregunta más obvia de todas.

Rafael Gerardo Delgado es docente, Licenciado en Educación y Arte, y además es fundador de la Escuela de Fotografía CCEAS en la ciudad de Valencia, Venezuela. Ahora bien, esta entrevista se la quisimos hacer al Rafael Delgado fotógrafo, o como el mismo se define: un fabulador de imágenes, pues fue así que el equipo del atún literato tuvo el honor de conocer a este maestro de la fotografía.

Y con respecto a la pregunta faltante me atrevo a decir que se responde (aunque no se haya hecho) con cada una de las fotografías que acompañan a esta entrevista, todas hechas por el mismo Rafael Delgado.

A continuación, las preguntas y las respuestas... ¡Que las disfruten!


¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?
La felicidad perfecta para mí sería poder haber logrado las cosas que te has propuesto en la vida, con todo y los tropiezos que puedas tener. No hablemos de bienes materiales sino de metas alcanzadas. Entre ellas la familia y el grado de paz espiritual que puedas llegar a alcanzar.

¿Cuál es tu característica más reconocible?
 Las manos.

¿Cuál consideras tu mayor logro?
El poder transmitir lo que yo he aprendido y visto durante tantos años alrededor del mundo. Poder dar algo de eso a tantas personas a través de la enseñanza de la fotografía. Eso es para mí un legado.

¿Cuál es tu mayor miedo?
No ser recordado.

¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?
Son varios, quizás porque yo divido la vida como en momentos históricos, pero uno podría ser Ernest Hemingway.



¿Qué persona viva es a la que más admiras? 
A mi papá y a mi mamá.

¿Quiénes son tus héroes en la vida real? 
Ellos, mis padres.

¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti? 
A veces ser demasiado entregado en las cosas. El entregarse demasiado y a veces ponerlo todo trae sus consecuencias. Me lo he reprochado en algunos momentos.

¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte? 
Ninguno.

¿Cuál es tu viaje favorito? 
Cuando fui a Estambul. Ese viaje me marcó tanto física como espiritualmente.



¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada? 
La lealtad.

¿Qué palabra o frases usas en exceso? 
No hay que agarrar prisionero.

¿Cuál es tu mayor arrepentimiento? 
De arrepentirme no, pero a veces me pregunto si he logrado hacer todo lo justo o lo que debía hacer en algún momento.

¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente? 
A veces soy extremadamente optimista.

Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería? 
La manera en cómo nos dimos afecto, desde niño. Fuimos afectuosos, pero desde un punto de vista más seco: “te quiero pero no te abrazo”. Hubiese querido un afecto más quinestésico, menos verbal.

¿Cuál es tu posesión más preciada? 
Mis recuerdos.



¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria? 
No tener esperanza de nada.

¿Dónde te gustaría vivir? 
En París. He estado, pero si tuviera que escoger un sitio en donde vivir sería París.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre? 
La lealtad y la sinceridad.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer? 
La lealtad y la sinceridad.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?
Coño… está como difícil, ahí no te puedo responder.

¿Cuál es tu lema? 
Pa’lante es pa’llá.






jueves, 26 de mayo de 2016

#23PreguntasDeProust: Ventilada

La sinceridad y la autenticidad son cualidades que el mundo necesita y siempre necesitará, porque mientras más sinceros y auténticos seamos irá todo mejor.

En el Atún Literato nos gustan la sinceridad y la autenticidad, nos gustan porque cuando se juntan hacen brillar a las cosas que valen la pena en un mundo opacado tantas veces por lo plástico y el maquillaje existencial, y a ese brillo y resplandor nos gusta llamarlo arte.

Entre resplandores nos conseguimos por la vida a María Virginia Ríos, a quien también le gusta llamarse Ventilada cuando plasma en la realidad sus impulsos sinceros y auténticos que brotan como árboles frondosos de su alma, pues ella no se guarda nada.

María Virginia es una artista auténtica y sincera, aunque decir eso es redundar... pero sí, Ventilada es una artista, y nosotros tuvimos el enorme placer de hacerle 23 preguntas que alguna vez formuló Marcel Proust, disfrútenla.



¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?
Pudiese decir "estar en calma con todo", pero eso lo dejo cuando esté muerta, considero que si tuviese una idea concreta de que "esto es felicidad" estaría negando otros ingresos de felicidad que aún no experimento, pero con lo que he vivido, digo que tener amigos y compartir con  gente que ni conoces.

¿Cuál es tu característica más reconocible?
Considero que es la rebeldía. Rebeldía de ser quien soy y hacer lo que me parece correcto aunque los demás digan lo contrario.

¿Cuál consideras tu mayor logro?
Mira, tener amigos, aprendí que los mejores ratos son los que compartes y la vida me dio el regalo de tener a mi lado a unos gafos que han significado mucho para mí.

¿Cuál es tu mayor miedo?
No atreverme a la vida. ¿Sabes? Estar rodeada de un pensamiento de vida, que no me haga feliz y no atreverme a ser feliz por mí.  

¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?
Teresa Wilms Montt, escritora chilena, toda su vida fue una eterna lucha. La criticaron y aun así ella siguió y defendió sus derechos no de mujer, sino como ser humano.

¿Qué persona viva es a la que más admiras?
A mi hermano, Jesús Francisco, con su amor y constancia hacia todo. O sea, pasó un año y algo demostrando su afecto a una mujer que ni le paraba y él nunca se rindió, yo la hubiese mandado para el •$%&())/%%, pero él siempre estuvo ahí para ella y después de tanto, ahorita se van a casar. Lo admiro porque sabe que cuando él quiere algo en su vida independientemente de todo, el a base de amor y paciencia sabe que lo logrará, así sea que le pinten una paloma por algún tiempo.

¿Quiénes son tus héroes en la vida real?
Mi hermano, con su capa y máscara de hermano mayor.

¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti?
Soy muy cruda diciendo las cosas y no le aplico filtro a mis comentarios, me cuesta ser más delicada con algunas cosas.

¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte?
Ninguno.

¿Cuál es tu viaje favorito?
Una ida a Caracas, acompañada de alguien muy especial. Eran de esos momentos cursis y lindos que a uno le da pena decir, nos llovió y andábamos como dos gafos corriendo por las calles de Caracas agarrados de las manos  y besándonos en todos los museo de la gran ciudad.

¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada?
Amor, ya la gente no tiene ganas de amar. No aman lo que hace y se preocupan por ser mejores para demostrarle a alguien qué geniales son. "Si no tengo amor, nada soy" (carta de San Pablo a los Corintios 13:1) No soy religiosa, pero considero que esa carta debe ser himno mundial antes de cualquier cosa.

¿Qué palabra o frases usas en exceso?
Coño, relaja esas nalgas.


Fotografía de José Alberto Gómez


¿Cuál es tu mayor arrepentimiento?
No sabes la felicidad que me hace decir ‘’aún no tengo arrepentimientos’’, todo lo he hecho a base de amor, por ello no me arrepiento de nada, ni de oportunidades que se fueron, ni historias que terminaron, ni de personas que se fueron y ni de aprietos circunstanciales. Mi mente está en paz.

¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente?
Melancólico, mucho de mi trabajo sabe hablar de mí. No me gusta demostrar mucho y tampoco soy buena con las palabras, pero es como si mi trazo gritara quien soy.

Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería?
Es muy fuerte esta pregunta y sé que me costará algo decir qué cosas cambiaría, pero una sería que entendieran de alguna forma que soy una flor que no quiere ser parte del ramo.

¿Cuál es tu posesión más preciada?
Un peluche de un zorro que me acompaña cuando voy a dormir. Es lo único que me queda de alguien que está lejos y significa mucho para mí.

¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria?
Se agotan las esperanzas, la gente cae y muere estando viva, Me ha tocado vivir momentos muy fuertes, uno de esos fue irme a vivir por una semana en un barrio y de verdad la gente no sabe, no sabe que es estar mal, estar con esas alas abajo, solo alegrarse con un vaso de agua potable o no comer otra cosa que no sea lo que cosechan o lo que les puede llegar al abastico del lugar, no hay aspiraciones de salir de ahí, la verdadera miseria te vuelve conformista porque es una especie de estancamiento del ser y no superarse.

¿Dónde te gustaría vivir?
En cualquier lugar, mientras tenga la posibilidad de compartir y sentirme verdaderamente cálida con el entorno.

¿Cuál es tu actividad favorita?
¡Conocer! Amo ir a los bares de Valencia por eso, varias de las cosas que he aprendido las aprendí en un bar: la miseria y felicidad de los que van de manera cotidiana, empresarios que tuvieron un buen día y hablan con todos o los que se encuentran en un momento crucial en su vida y necesitan drenarlo de alguna forma, el viejito que te dice ‘’dios la bendiga’’, el amor que se vuelve más profundo después de unos tragos. Me encantan los cuentos, así sea que el alcohol haga una buena parte de la historia.

Conocer personas nuevas  y que luego sean parte de alguna manera en tu vida.

Conocer sobre  libros, películas, relatos, cuentos y series.

Conocer sobre la vida y sus variantes.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre?
Que sea simplemente lo que es y que sepa manejar una buena conversación.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer?
Cuando no son intensas y se la pasan criticando a todo lo que se mueva.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?
Helena, Kristhian, Isabel, Sofía.

¿Cuál es tu lema?
Hay que vivir.

martes, 23 de febrero de 2016

#23PreguntasDeProust: Sócrates Serrano

...por Hamid Yammine

Siempre es un placer disfrutar del trabajo artístico hecho por alguien que lo disfruta, que lo vive plena y apasionadamente, como debe de ser, sin disfraces ni falsas pretensiones.

De esos artistas podemos decir con certeza que Sócrates Serrano es uno, actor en películas como 'Las caras del diablo' (2010) y 'Azul y no tan rosa' (2012), o en obras de teatro como la espectacular 'Crimen y Castigo' (2014) de Juan Souki donde interpretó a un genial Raskólnikov, por solo mencionar algunos de sus grandes trabajos.

Muchos no lo saben, pero Sócrates Serrano además de ser actor es Psicólogo de profesión, egresado de la Universidad Central de Venezuela y posteriormente de la Escuela Venezolana de Psicodrama, detalle que hace mucho más interesante hacerle algunas de las preguntas que el mismo Marcel Proust redactó alguna vez.

Sin embargo, más allá del Sócrates actor y del Sócrates psicólogo, desde el atún literato podemos asegurarles que lo mejor de esta entrevista no es ni el primero ni el segundo, lo mejor de esta entrevista es el Sócrates humano, ese que con amabilidad y humildad se tomó el tiempo para escuchar de nuestro proyecto y apoyarlo con el gran gesto de responder a estas preguntas. Y es lo humano precisamente lo que convierte a Sócrates Serrano en un artista total. 

Fotografía de Patrick Dolande.

Sócrates, de nuevo gracias por tomarte el tiempo para responder estas preguntas, un honor para nosotros. Siéntete libre de responder como quieras.


¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?

Las cosas simples que me llenan de energía son para mí la “felicidad perfecta”. Sensaciones, momentos, espacios para compartir con gente querida… El atardecer en la playa por ejemplo, la hora antes que termine de ocultarse el sol es un momento de felicidad. Iniciar la exploración con un nuevo personaje, estar montado en el escenario, las noches de funciones, los cierres de temporadas…


¿Cuál es tu característica más reconocible?

La perseverancia quizá… A veces es una fortaleza y a veces una debilidad irremediable.


¿Cuál consideras tu mayor logro?

Mi independencia, entender que podía ser “mi propia marca”, integrar mis pasiones como consultor y actor y combinarlas en un espacio productivo.


¿Cuál es tu mayor miedo?

La vejez y la soledad, en ese orden.


¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?

No sé con cual me identifican los demás, pero un personaje que me resulta interesante es Antonio José de Sucre. Su energía, sus logros tempranos, su constancia, su impacto. Aunque hay una gran diferencia, él muere a los 35, en mi caso a los 35 comienza mi mejor etapa profesional.


¿Qué persona viva es a la que más admiras? 

Recientemente al trabajar en la película “Kora. Senderos a la felicidad” conocí sobre Anuradha Koirala, una mujer maravillosa que dirige la fundación Maiti Nepal. Allí se ha dedicado al rescate de miles de niñas y jóvenes víctimas de tráfico humano y sexual. Su labor es conmovedora y muy especial.


¿Quiénes son tus héroes en la vida real? 

Aunque suene a lugar común mis padres, ambos han sido héroes por los esquemas que rompieron y las cosas que vivieron para encontrarse y rehacer sus vidas. También han sido anti-héroes y eso los hace más reales…


¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti? 

Soy perfeccionista en extremo. Puede atormentar dependiendo del contexto y la situación.


¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte? 

No me menosprecio. Al menos eso creo. Tengo un vicio de oficio que es “mirar hacia adentro” y cuestionarme regularmente, pero trato de no “jalarme pa’ bajo”. Ahora, lo que veo en otros que me impulsa o me hace moverme es la capacidad de arriesgarse.


¿Cuál es tu viaje favorito? 

Tengo muchos. Uno que recuerdo particularmente fue el que hice de Madrid a Londres, solo, en teoría llegaba a casa de un amigo y al final tuve que resolver por mi cuenta donde quedarme. Descubrí una ciudad especial que me encanta y también descubrí nuevas cosas sobre mí.


¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada? 

La honestidad. Vivimos en un contexto tan frágil que la honestidad se ha convertido en un tesoro. Debería ser algo normal y frecuente…


¿Qué palabra o frases usas en exceso? 

“Polarización”, “Diversidad”, “Conectarse”, “Verlo desde arriba…”, “Que está pasando adentro?”… No sé si las uso en exceso pero son frases que uso con frecuencia.


¿Cuál es tu mayor arrepentimiento? 

No haber regresado antes a la actuación.


¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente? 

Soy optimista y entusiasta. Eso a veces es muy bueno, a veces no tanto…


Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería? 

Quisiera que mi papá no se hubiera marchado a otro plano cuando yo tenía 18… Quisiera haberme hecho adulto y crecer cerca de él…


¿Cuál es tu posesión más preciada? 

Mi casa es mi refugio. La historia es larga… Me costó mucho tener mi propio espacio, vengo de una familia muy humilde.


¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria? 

La miseria te permite entender que somos lo único con lo que contamos. Al menos así me lo imagino. Afortunadamente no he pasado por allí…


¿Dónde te gustaría vivir? 

En Caracas con seguridad, comida, medicinas, agua, respeto a la diversidad ideológica y de cualquier tipo…
Me gustaría salir a estudiar, a trabajar en cine y volver, siempre volver…


¿Cuál es tu actividad favorita? 

Soy actor. Amo el teatro y el cine. Actuar.


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre? 

La honestidad, la creatividad, la capacidad de dar y recibir.


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer? 

La honestidad, la creatividad, la capacidad de dar y recibir.


¿Cuáles son sus nombres favoritos? 

Sergio, Gabriel, Amanda, Miranda.


¿Cuál es tu lema? 

“Optimismo con cable a tierra”

jueves, 21 de enero de 2016

Sueños de soledad (anónimo)

La mirada perdida que se acomoda en la ventana de un autobús en mitad del  tráfico, el motorizado que pasa frente al carro que se detiene cuando el semáforo está en verde, los niños comiendo carbohidratos en exceso, hasta que son capaces de tener sus propios hijos y continuar con la tradición, la incongruencia del día a día, el hambre y el derroche, la pobreza y la enfermedad en santo matrimonio, el cansancio crónico, la toalla con la que nunca te secaste pero ya tiraste a la ropa sucia, el desayuno y el almuerzo en los que te hicieron compañía tus sueños, aquellos que terminas deseando casi totalmente convencido de que contigo mismo estas mejor. Aquellas memorias que se crean en el transcurrir de los días, se construyen con experiencias desconcertantes o desagradables que has sido incapaz de compartir por indefensas que parezcan, y en el fondo sabes que juntas forman una masa de energía oscura que no quieres transmitir, más varios sacos de pensamientos brillantes que se quedaron en el plano abstracto, que no corrieron a ninguna red social, a ningún 'timeline' de ideas de gente sola buscando empatía. El clímax de la soledad es cuando la abrazas con tal fuerza que ya no te sientes solo, y se convierte en una persona importante en tu vida, persona porque como dicen las frases tradicionales: no implica que por estar rodeado de gente te encuentres en compañía, esa frase cliché… esa frase cliché algún día cobra sentido, simplemente lo hace y no te queda más remedio que aceptarla. A este punto ya no te sientes solo, deja de ser una sensación y se convierte en algo que das por hecho, aunque probablemente te equivoques, la soledad puede ser tanto una ilusión como una realidad, quien cree estar solo a veces es quien está acompañado todo el tiempo y viceversa. Es hasta divertido ver como en 'slowmotion' algunas ideas que produces cobran cuerpo, de repente un plan nace, y va creciendo la ilusión, aquella que innatamente conozco desde niña, sin los egoísmos de la tribu, del clan. En un momento dado de la vida toda alma merece estar sola, ser libre en sí misma, reflexionar largamente el silencio y convertirse como mínimo en su mejor compañía, no vale engañarse justificando como positivo el tiempo que se comparte consigo mismo, más que buena o mala, la soledad como muchas, es una necesidad.


viernes, 27 de noviembre de 2015

#23PreguntasDeProust: Jessica Miranda

...por Hamid Yammine

Entre las definiciones de la palabra “artista” que conseguí en el diccionario de la Real Academia Española hubo una que me enamoró: “persona que ejecuta alguna arte bella”, y lo hizo a pesar de su subjetividad y relatividad porque ¿no es acaso todo arte subjetivo y relativo? No es un camino sencillo a elegir el decir un buen día: “Voy a ser músico”, “Voy a ser pintor” o “Voy a ser escritor”, por solo nombrar algunos oficios artísticos. No es un camino sencillo en cualquier lugar del mundo, pero sobre todo puedo decir con propiedad que no es un camino sencillo a elegir en la Venezuela de hoy. Elegir el camino de las artes en la Venezuela de los tiempos que vivimos es un verdadero acto de coraje y valentía que no necesito explicar ni justificar, porque para esto evidencia hay de sobra, pero lo que sí puedo decir es que a pesar de la oscuridad que puede oprimir una determinada época a veces existen destellos de genialidad y sincera pasión que exponen la belleza de la vida a pesar de todo, a pesar del caos.

Jessica Miranda es músico, toca la batería en HolySexyBastards y pronto se estrenará con proyecto solista. Jessica Miranda es una artista, sin que la palabra “artista” pretenda sonar grande o pequeña, sino porque simplemente lo que Jessica hace es expresión de su alma, de sus sentimientos, de su ser, es su arte.

Conocí a Jessica porque la vida y un amigo en común nos pusieron en el mismo grupo que durante más de una semana hizo el largo pero gratificante camino que nos llevaría a la cima del Roraima. Puedo decir entonces que en realidad conozco a Jessica más como ser humano que como artista, aunque quizás al final se trata de lo mismo... en fin, como en el arte, son libres de tener su propia opinión.

Las preguntas que se presentan a continuación no las redacté yo, sino que provienen de un cuestionario que Marcel Proust redactó alguna vez: “Questionnaire by Marcel Proust himself”. El cuestionario creo que posee la virtud de explorar la personalidad de quienes lo responden a través de preguntas sencillas, dejando a la vista casi sin querer su sensibilidad humana, o artística, ustedes dirán.




Hola Jessica, siéntete libre de responder como quieras.


¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?

Mi idea de felicidad perfecta sería encontrarme en un estado de calma y tranquilidad absoluta, que nada me altere de ese estado. 


¿Cuál es tu característica más reconocible?

Yo creo que sería mi sentido del humor negro que al principio no muchos entienden.


¿Cuál consideras tu mayor logro?

Mi mayor logro yo creo que fue tomar la decisión de dedicarme a lo que me apasionaba, que es la música. 


¿Cuál es tu mayor miedo?

No sé si tenga un mayor miedo pero si hay algo que me está molestando en estos momentos es la idea de que mi proyecto no funcione o no se dé. 


¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?

La verdad eso es algo que no me dicen mucho pero hace poco un señor me dijo que le recordaba a Janis Joplin por mi manera de cantar. 


¿Qué persona viva es a la que más admiras? 

A mi madre. Admiro su paciencia, el amor hacia sus hijos y la manera en que toma y lleva las cosas, entre otras cosas más. 


¿Quiénes son tus héroes en la vida real? 

Mis padres y mis hermanos. 


¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti? 

Que soy demasiado sensible, puede ser bueno como  a veces puede ser malo. 


¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte? 

Ah, no lo sé. Trato de no compararme con los demás. 


¿Cuál es tu viaje favorito? 

Mi viaje favorito hasta ahora fue ir a Portugal con mi familia. 


¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada? 

No sé realmente cuáles son esas virtudes que están más sobrevaloradas pero todas las virtudes tienen algo especial, no siento que una sea menos o más que la otra. 



¿Qué palabra o frases usas en exceso? 

Uso mucho la palabra “pues” al final de las oraciones. No me he enterado de otra. 


¿Cuál es tu mayor arrepentimiento? 

No tomar la oportunidad de estudiar música en el exterior al salir del bachiller. 


¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente? 

Últimamente sufro de muchas ansiedades pero estoy trabajando en eso. 


Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería? 

Que mis hermanos y yo no estuviéramos en distintos países, sino todos unidos. 


¿Cuál es tu posesión más preciada? 

Mi ipod. No sé que haría sin él. 


¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria? 

Diría yo que el trato que te dan las demás personas cuando estás en la miseria, como si fueras menos o valieras menos como persona por tener menos. 


¿Dónde te gustaría vivir? 

Que difícil esta pregunta. No me he hecho una idea de mi hogar perfecto porque sé que al final terminaré viviendo en el lugar menos pensado. 


¿Cuál es tu actividad favorita? 

Aparte de hacer música sería el deporte. Me gusta mucho hacer ejercicio o algún deporte como el Tenis. 


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre? 

La amabilidad. 


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer? 

La valentía. 


¿Cuáles son sus nombres favoritos? 

De niña me gustaba mucho el nombre Alberto.


¿Cuál es tu lema? 

Desde que tengo 15 años tengo una placa guindada en mi cuello que dice “Nada es imposible”. Me da ánimos para seguir haciendo lo que me gusta.



viernes, 2 de octubre de 2015

Deseo Visceral #1

Los Fornos Caminantes, y su Calor Viajero.

Siendo uno de los desafortunados humanos a la que la casualidad y el deseo pasional de otras dos personas, mandó a nacer en ese lugar etéreo llamado Valencia, mi suerte geográfica es una mezcla de cosas que no son nada. 

Les explico; Valencia fue construida en un Valle, y si es que fueras un colono, no dudaría en erigir un asentamiento en dicho lugar, pues está en medio de las montañas, dos hileras que encierran la mayor parte de los habitantes en medios de dos arcos que se asemejan a la forma de una vulva, una vulva verde grisácea ahora. 

Como buenos humanos que somos necesitamos la sensación de seguridad apremiante, casi como necesitamos el aire que respiramos. Primero fue el seno de nuestras madres, luego cuevas, y en ese momento, en Valencia, fue el valle, y luego pues el seno de las madres sobreprotectoras, con miedo a los enemigos acérrimos de la vida, el sereno, los embarazos precoces, o la violencia escandalizada reportada en medios amarillistas, y si tenemos suerte, quizás algún día serán fortalezas esféricas gravitantes en el espacio sideral, capaces de destruir planetas enteros que se opongan a nuestro poder imperial. 

También debemos recordar que la época colonial en Venezuela no era un tarde soleada en el parque, tomados de la manos, dando salticos cerca de flores lilas y blancas y con dispensadores de chocolates o marihuana bajo cada árbol, no hermanos míos, eran días difíciles, y si me detengo a pensar más de quince segundos sobre la dificultades que enfrentan nuestras tierras, todavía siguen siendo días duros en Valencia, con o sin valle. 

Pero lo hermosamente agobiante de ese maldito valle es que en cuando pensamos en dicha formación montañosa nos imaginamos un lugar “fresco”, y pues ese no es el caso de la bella Valencia del cantar y florecer. Las montañas están dispuestas de un forma tan mágica que crean una gran muralla natural contra todo asedio de brisa o ventarrón que se le ocurra atentar contra la sagrada quietud de la ciudad. Hay seres humanos extraños y aberrantes que detestan el viento, no son conscientes de que el mismo significado de la vida, y más de la vida humana, reside en el viento y su movimiento, que vuela de un lugar a otro, libre, circular, llevando vida de un árbol a otro, de una flor a otra, de un insecto a otro, siempre cambiante y adaptable a los obstáculos que se hallen en su camino, supongo que hay personas que se han desasociado de este mágico movimiento de la vida, tal como le pasó al viento cuando intentó entrar en nuestra fortaleza citadina. 

Podrán pensar que vivir sin un poco de viento no es tan malo, pero cuando pensamos en las palabras de Juan Vicente Torrealba y su “Valenciano Sol”, pues solo me dan ganas de sentar al maestro compositor frente a un televisor a que observe los ochenta y nueve minutos de la tortura que desangran, desgarran, desmoralizan, y todos los “des” de aquí a la desolación de “Hotaru no Haka”, o conocida en español como “La Tumba de las Luciérnagas”, y hacerle sufrir a Juan Vicente como Isao Takahata me hizo sufrir con esa tragedia animada de segunda guerra mundial, quizás podría así entender lo que es caminar quince cuadras del Trigal, a las doce del mediodía, bajo su adorado “Valenciano Sol”. 

Sin embargo nuestro hueco entre las montañas tiene a la playa muy cerca, a una hora y media en automóvil, lo cual puede ser un viaje agradable, y de hecho placentero, cuando logras atravesar la última muralla natural, y comienzas el descenso a cuatro ruedas hacia la costa, el viento reclama su derecho, la temperatura baja unos pocos grados dejando que el cuerpo suelte un poco de ese calor acumulado por los azotes citadinos, y el paisaje verde de las montañas que vas dejando atrás es hipnotizante, y colocar a sonar el disco “A Memory Stream” de Amercian Dollars, puede terminar de transformar tu simple paseo a la playa en un viaje sideral de emociones, olores, sensaciones y alucinaciones. 

Claro, pero esto si tienes un automóvil, porque si en cambio cuentas con el siempre fiel y siempre trágico sistema de transporte público, tu viaje de hora y media se puede convertir en una odisea helénica, digna de un escrito trágico de Homero, donde los personajes principales sufren violaciones y desmembramientos a manos de los dioses olímpicos que bajan a castigar a los humanos por sus crímenes contra ellos mismos. Como todo viaje mitológico, los personajes místicos cobran un aura mágica y embelesadora, capaces de armar a nuestros viajeros de coraje y herramientas olímpicas que los ayudarán a derrotar y conquistar todos los antagonistas de diecinueve cabezas y medias y ciento cuarenta y cuatro vidas, o de hacerlos caer en el pozo de la desesperación donde terminarán por sacarse los ojos y comerse los pies. El chofer del autobús; Apollo manejando su carreta por carretera y media, en bajada, a ciento veinte kilómetros por hora. El colector; La Parca que te cobra por entrar en la barcaza que te llevará al inframundo. No hay mejor viaje sensorial para explicar la canción de AC/DC; “Highway to Hell”, que realizar este viaje de Valencia a Puerto Cabello. Lo bueno es que solamente tienes que tomar tres autobuses para llegar de tu casa a la playa, y otros tres de vuelta. Un viaje de cuatro o seis horas. Ya quisiera ver a Jáson y sus Argonautas tratando de llegar a la playa de La Rosa, desde El Trigal. 

Síndrome de Mozón Desértico; Estado de inundación producido por lluvias torrenciales, acompañadas de calor desértico/infernal/post-apocalíptico. Síndrome que define bien a nuestra ciudad de Valencia, supongo que por eso los valencianos realmente celebramos la lluvia con gozo y con una embriaguez de sensaciones que nos sobrepasan y que no sabemos bien cómo manejar. Esto se debe a que cuando llueve, la función de las calles y vías de transporte cambian, muta de la de llevar seres valencianos de un lugar a otro, a transportar millones de litros de agua, y como los transeúntes cambian en este clima, pues el valenciano tiene todo el derecho de quedarse en un lugar hasta que la lluvia cese, preferiblemente, en la casa, en la mañana. 

En fin, que vivir en Valencia es una mezcla de nadas, que son todo al mismo tiempo. Montañas que dan calor, pero que no son de arena, y cercanía a la playa, relativa dependiente del “Weapon of Movement” que decidas emplear, o que tengas la opción de aprovechar. No somos ni costeños, ni citadinos, ni heterosexuales ni pansexuales, ni verdes ni rojos, simplemente somos pequeños fornos que nos llevamos nuestro calor acumulado de años de azote de sol inclemente a cualquier lugar al que vamos. Sabemos caminar bajo cielos despejados, y bajo nubes que se precipitan trágicamente al pavimento, queremos estar solos pero con mucha gente. No sabemos muy bien cómo usar sistemas de transportes públicos avanzados, como tranvías o metros de múltiples estaciones. En Valencia el metro tiene cuatro estaciones, ponnos en una situación de transporte que tenga que ver con más de cuatro estaciones y nos volvemos locos, nos podemos perder o sentar en el piso en posición fetal a llorar. No somos ni altruistas ni indigetes en potencia, nuestras familias no nos permitirían ser ninguna de las dos, qué desgracia otro escritor en la familia – o el clásico – no chica, imagínate que su hijo le salió músico, pobre mujer – totalmente diferente al – ¡se acaba de graduar mi muchacho de abogado! como su padre, su abuelo, su tío, su bisabuelo, su hermana, si prima tercera, su vecina, su novia…- y así la ciudad colmena nos asigna qué ser y cómo ser. 

Al final del día, nadie puede entender a alguien nacido en Valencia, que otra persona nacida en Valencia, sin importar si eres del sur, Iturriza, o Cadenas, o Colmenares, o Chirivella. Hay un secreto místico que da vuelta en los ojos de dos valencianos que se encuentran fuera de aquel valle, un pacto oculto, una pena propia que se mezcla con la ajena, una necesidad de celebrar una hermana o un hermano que puede sentir nuestras propias confusiones y conflictos citadinos. Un deseo visceral de toparnos con uno más, con alguien que nos pueda escuchar y entender cuando decimos; extraño a mares esa puta ciudad de mierda.

Oswaldo Joya