martes, 23 de febrero de 2016

#23PreguntasDeProust: Sócrates Serrano

...por Hamid Yammine

Siempre es un placer disfrutar del trabajo artístico hecho por alguien que lo disfruta, que lo vive plena y apasionadamente, como debe de ser, sin disfraces ni falsas pretensiones.

De esos artistas podemos decir con certeza que Sócrates Serrano es uno, actor en películas como 'Las caras del diablo' (2010) y 'Azul y no tan rosa' (2012), o en obras de teatro como la espectacular 'Crimen y Castigo' (2014) de Juan Souki donde interpretó a un genial Raskólnikov, por solo mencionar algunos de sus grandes trabajos.

Muchos no lo saben, pero Sócrates Serrano además de ser actor es Psicólogo de profesión, egresado de la Universidad Central de Venezuela y posteriormente de la Escuela Venezolana de Psicodrama, detalle que hace mucho más interesante hacerle algunas de las preguntas que el mismo Marcel Proust redactó alguna vez.

Sin embargo, más allá del Sócrates actor y del Sócrates psicólogo, desde el atún literato podemos asegurarles que lo mejor de esta entrevista no es ni el primero ni el segundo, lo mejor de esta entrevista es el Sócrates humano, ese que con amabilidad y humildad se tomó el tiempo para escuchar de nuestro proyecto y apoyarlo con el gran gesto de responder a estas preguntas. Y es lo humano precisamente lo que convierte a Sócrates Serrano en un artista total. 

Fotografía de Patrick Dolande.

Sócrates, de nuevo gracias por tomarte el tiempo para responder estas preguntas, un honor para nosotros. Siéntete libre de responder como quieras.


¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?

Las cosas simples que me llenan de energía son para mí la “felicidad perfecta”. Sensaciones, momentos, espacios para compartir con gente querida… El atardecer en la playa por ejemplo, la hora antes que termine de ocultarse el sol es un momento de felicidad. Iniciar la exploración con un nuevo personaje, estar montado en el escenario, las noches de funciones, los cierres de temporadas…


¿Cuál es tu característica más reconocible?

La perseverancia quizá… A veces es una fortaleza y a veces una debilidad irremediable.


¿Cuál consideras tu mayor logro?

Mi independencia, entender que podía ser “mi propia marca”, integrar mis pasiones como consultor y actor y combinarlas en un espacio productivo.


¿Cuál es tu mayor miedo?

La vejez y la soledad, en ese orden.


¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?

No sé con cual me identifican los demás, pero un personaje que me resulta interesante es Antonio José de Sucre. Su energía, sus logros tempranos, su constancia, su impacto. Aunque hay una gran diferencia, él muere a los 35, en mi caso a los 35 comienza mi mejor etapa profesional.


¿Qué persona viva es a la que más admiras? 

Recientemente al trabajar en la película “Kora. Senderos a la felicidad” conocí sobre Anuradha Koirala, una mujer maravillosa que dirige la fundación Maiti Nepal. Allí se ha dedicado al rescate de miles de niñas y jóvenes víctimas de tráfico humano y sexual. Su labor es conmovedora y muy especial.


¿Quiénes son tus héroes en la vida real? 

Aunque suene a lugar común mis padres, ambos han sido héroes por los esquemas que rompieron y las cosas que vivieron para encontrarse y rehacer sus vidas. También han sido anti-héroes y eso los hace más reales…


¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti? 

Soy perfeccionista en extremo. Puede atormentar dependiendo del contexto y la situación.


¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte? 

No me menosprecio. Al menos eso creo. Tengo un vicio de oficio que es “mirar hacia adentro” y cuestionarme regularmente, pero trato de no “jalarme pa’ bajo”. Ahora, lo que veo en otros que me impulsa o me hace moverme es la capacidad de arriesgarse.


¿Cuál es tu viaje favorito? 

Tengo muchos. Uno que recuerdo particularmente fue el que hice de Madrid a Londres, solo, en teoría llegaba a casa de un amigo y al final tuve que resolver por mi cuenta donde quedarme. Descubrí una ciudad especial que me encanta y también descubrí nuevas cosas sobre mí.


¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada? 

La honestidad. Vivimos en un contexto tan frágil que la honestidad se ha convertido en un tesoro. Debería ser algo normal y frecuente…


¿Qué palabra o frases usas en exceso? 

“Polarización”, “Diversidad”, “Conectarse”, “Verlo desde arriba…”, “Que está pasando adentro?”… No sé si las uso en exceso pero son frases que uso con frecuencia.


¿Cuál es tu mayor arrepentimiento? 

No haber regresado antes a la actuación.


¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente? 

Soy optimista y entusiasta. Eso a veces es muy bueno, a veces no tanto…


Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería? 

Quisiera que mi papá no se hubiera marchado a otro plano cuando yo tenía 18… Quisiera haberme hecho adulto y crecer cerca de él…


¿Cuál es tu posesión más preciada? 

Mi casa es mi refugio. La historia es larga… Me costó mucho tener mi propio espacio, vengo de una familia muy humilde.


¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria? 

La miseria te permite entender que somos lo único con lo que contamos. Al menos así me lo imagino. Afortunadamente no he pasado por allí…


¿Dónde te gustaría vivir? 

En Caracas con seguridad, comida, medicinas, agua, respeto a la diversidad ideológica y de cualquier tipo…
Me gustaría salir a estudiar, a trabajar en cine y volver, siempre volver…


¿Cuál es tu actividad favorita? 

Soy actor. Amo el teatro y el cine. Actuar.


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre? 

La honestidad, la creatividad, la capacidad de dar y recibir.


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer? 

La honestidad, la creatividad, la capacidad de dar y recibir.


¿Cuáles son sus nombres favoritos? 

Sergio, Gabriel, Amanda, Miranda.


¿Cuál es tu lema? 

“Optimismo con cable a tierra”

jueves, 21 de enero de 2016

Sueños de soledad (anónimo)

La mirada perdida que se acomoda en la ventana de un autobús en mitad del  tráfico, el motorizado que pasa frente al carro que se detiene cuando el semáforo está en verde, los niños comiendo carbohidratos en exceso, hasta que son capaces de tener sus propios hijos y continuar con la tradición, la incongruencia del día a día, el hambre y el derroche, la pobreza y la enfermedad en santo matrimonio, el cansancio crónico, la toalla con la que nunca te secaste pero ya tiraste a la ropa sucia, el desayuno y el almuerzo en los que te hicieron compañía tus sueños, aquellos que terminas deseando casi totalmente convencido de que contigo mismo estas mejor. Aquellas memorias que se crean en el transcurrir de los días, se construyen con experiencias desconcertantes o desagradables que has sido incapaz de compartir por indefensas que parezcan, y en el fondo sabes que juntas forman una masa de energía oscura que no quieres transmitir, más varios sacos de pensamientos brillantes que se quedaron en el plano abstracto, que no corrieron a ninguna red social, a ningún 'timeline' de ideas de gente sola buscando empatía. El clímax de la soledad es cuando la abrazas con tal fuerza que ya no te sientes solo, y se convierte en una persona importante en tu vida, persona porque como dicen las frases tradicionales: no implica que por estar rodeado de gente te encuentres en compañía, esa frase cliché… esa frase cliché algún día cobra sentido, simplemente lo hace y no te queda más remedio que aceptarla. A este punto ya no te sientes solo, deja de ser una sensación y se convierte en algo que das por hecho, aunque probablemente te equivoques, la soledad puede ser tanto una ilusión como una realidad, quien cree estar solo a veces es quien está acompañado todo el tiempo y viceversa. Es hasta divertido ver como en 'slowmotion' algunas ideas que produces cobran cuerpo, de repente un plan nace, y va creciendo la ilusión, aquella que innatamente conozco desde niña, sin los egoísmos de la tribu, del clan. En un momento dado de la vida toda alma merece estar sola, ser libre en sí misma, reflexionar largamente el silencio y convertirse como mínimo en su mejor compañía, no vale engañarse justificando como positivo el tiempo que se comparte consigo mismo, más que buena o mala, la soledad como muchas, es una necesidad.


viernes, 27 de noviembre de 2015

#23PreguntasDeProust: Jessica Miranda

...por Hamid Yammine

Entre las definiciones de la palabra “artista” que conseguí en el diccionario de la Real Academia Española hubo una que me enamoró: “persona que ejecuta alguna arte bella”, y lo hizo a pesar de su subjetividad y relatividad porque ¿no es acaso todo arte subjetivo y relativo? No es un camino sencillo a elegir el decir un buen día: “Voy a ser músico”, “Voy a ser pintor” o “Voy a ser escritor”, por solo nombrar algunos oficios artísticos. No es un camino sencillo en cualquier lugar del mundo, pero sobre todo puedo decir con propiedad que no es un camino sencillo a elegir en la Venezuela de hoy. Elegir el camino de las artes en la Venezuela de los tiempos que vivimos es un verdadero acto de coraje y valentía que no necesito explicar ni justificar, porque para esto evidencia hay de sobra, pero lo que sí puedo decir es que a pesar de la oscuridad que puede oprimir una determinada época a veces existen destellos de genialidad y sincera pasión que exponen la belleza de la vida a pesar de todo, a pesar del caos.

Jessica Miranda es músico, toca la batería en HolySexyBastards y pronto se estrenará con proyecto solista. Jessica Miranda es una artista, sin que la palabra “artista” pretenda sonar grande o pequeña, sino porque simplemente lo que Jessica hace es expresión de su alma, de sus sentimientos, de su ser, es su arte.

Conocí a Jessica porque la vida y un amigo en común nos pusieron en el mismo grupo que durante más de una semana hizo el largo pero gratificante camino que nos llevaría a la cima del Roraima. Puedo decir entonces que en realidad conozco a Jessica más como ser humano que como artista, aunque quizás al final se trata de lo mismo... en fin, como en el arte, son libres de tener su propia opinión.

Las preguntas que se presentan a continuación no las redacté yo, sino que provienen de un cuestionario que Marcel Proust redactó alguna vez: “Questionnaire by Marcel Proust himself”. El cuestionario creo que posee la virtud de explorar la personalidad de quienes lo responden a través de preguntas sencillas, dejando a la vista casi sin querer su sensibilidad humana, o artística, ustedes dirán.




Hola Jessica, siéntete libre de responder como quieras.


¿Cuál es tu idea de felicidad perfecta?

Mi idea de felicidad perfecta sería encontrarme en un estado de calma y tranquilidad absoluta, que nada me altere de ese estado. 


¿Cuál es tu característica más reconocible?

Yo creo que sería mi sentido del humor negro que al principio no muchos entienden.


¿Cuál consideras tu mayor logro?

Mi mayor logro yo creo que fue tomar la decisión de dedicarme a lo que me apasionaba, que es la música. 


¿Cuál es tu mayor miedo?

No sé si tenga un mayor miedo pero si hay algo que me está molestando en estos momentos es la idea de que mi proyecto no funcione o no se dé. 


¿Con qué personaje histórico es con el que más te identifican?

La verdad eso es algo que no me dicen mucho pero hace poco un señor me dijo que le recordaba a Janis Joplin por mi manera de cantar. 


¿Qué persona viva es a la que más admiras? 

A mi madre. Admiro su paciencia, el amor hacia sus hijos y la manera en que toma y lleva las cosas, entre otras cosas más. 


¿Quiénes son tus héroes en la vida real? 

Mis padres y mis hermanos. 


¿Cuál es el rasgo más deplorable en ti? 

Que soy demasiado sensible, puede ser bueno como  a veces puede ser malo. 


¿Cuál es el rasgo en los demás que te hace menospreciarte? 

Ah, no lo sé. Trato de no compararme con los demás. 


¿Cuál es tu viaje favorito? 

Mi viaje favorito hasta ahora fue ir a Portugal con mi familia. 


¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada? 

No sé realmente cuáles son esas virtudes que están más sobrevaloradas pero todas las virtudes tienen algo especial, no siento que una sea menos o más que la otra. 



¿Qué palabra o frases usas en exceso? 

Uso mucho la palabra “pues” al final de las oraciones. No me he enterado de otra. 


¿Cuál es tu mayor arrepentimiento? 

No tomar la oportunidad de estudiar música en el exterior al salir del bachiller. 


¿Cuál es tu estado de ánimo más recurrente? 

Últimamente sufro de muchas ansiedades pero estoy trabajando en eso. 


Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué sería? 

Que mis hermanos y yo no estuviéramos en distintos países, sino todos unidos. 


¿Cuál es tu posesión más preciada? 

Mi ipod. No sé que haría sin él. 


¿Qué consideras que es lo más profundo de la miseria? 

Diría yo que el trato que te dan las demás personas cuando estás en la miseria, como si fueras menos o valieras menos como persona por tener menos. 


¿Dónde te gustaría vivir? 

Que difícil esta pregunta. No me he hecho una idea de mi hogar perfecto porque sé que al final terminaré viviendo en el lugar menos pensado. 


¿Cuál es tu actividad favorita? 

Aparte de hacer música sería el deporte. Me gusta mucho hacer ejercicio o algún deporte como el Tenis. 


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre? 

La amabilidad. 


¿Cuál es la cualidad que más te gusta en una mujer? 

La valentía. 


¿Cuáles son sus nombres favoritos? 

De niña me gustaba mucho el nombre Alberto.


¿Cuál es tu lema? 

Desde que tengo 15 años tengo una placa guindada en mi cuello que dice “Nada es imposible”. Me da ánimos para seguir haciendo lo que me gusta.



viernes, 2 de octubre de 2015

Deseo Visceral #1

Los Fornos Caminantes, y su Calor Viajero.

Siendo uno de los desafortunados humanos a la que la casualidad y el deseo pasional de otras dos personas, mandó a nacer en ese lugar etéreo llamado Valencia, mi suerte geográfica es una mezcla de cosas que no son nada. 

Les explico; Valencia fue construida en un Valle, y si es que fueras un colono, no dudaría en erigir un asentamiento en dicho lugar, pues está en medio de las montañas, dos hileras que encierran la mayor parte de los habitantes en medios de dos arcos que se asemejan a la forma de una vulva, una vulva verde grisácea ahora. 

Como buenos humanos que somos necesitamos la sensación de seguridad apremiante, casi como necesitamos el aire que respiramos. Primero fue el seno de nuestras madres, luego cuevas, y en ese momento, en Valencia, fue el valle, y luego pues el seno de las madres sobreprotectoras, con miedo a los enemigos acérrimos de la vida, el sereno, los embarazos precoces, o la violencia escandalizada reportada en medios amarillistas, y si tenemos suerte, quizás algún día serán fortalezas esféricas gravitantes en el espacio sideral, capaces de destruir planetas enteros que se opongan a nuestro poder imperial. 

También debemos recordar que la época colonial en Venezuela no era un tarde soleada en el parque, tomados de la manos, dando salticos cerca de flores lilas y blancas y con dispensadores de chocolates o marihuana bajo cada árbol, no hermanos míos, eran días difíciles, y si me detengo a pensar más de quince segundos sobre la dificultades que enfrentan nuestras tierras, todavía siguen siendo días duros en Valencia, con o sin valle. 

Pero lo hermosamente agobiante de ese maldito valle es que en cuando pensamos en dicha formación montañosa nos imaginamos un lugar “fresco”, y pues ese no es el caso de la bella Valencia del cantar y florecer. Las montañas están dispuestas de un forma tan mágica que crean una gran muralla natural contra todo asedio de brisa o ventarrón que se le ocurra atentar contra la sagrada quietud de la ciudad. Hay seres humanos extraños y aberrantes que detestan el viento, no son conscientes de que el mismo significado de la vida, y más de la vida humana, reside en el viento y su movimiento, que vuela de un lugar a otro, libre, circular, llevando vida de un árbol a otro, de una flor a otra, de un insecto a otro, siempre cambiante y adaptable a los obstáculos que se hallen en su camino, supongo que hay personas que se han desasociado de este mágico movimiento de la vida, tal como le pasó al viento cuando intentó entrar en nuestra fortaleza citadina. 

Podrán pensar que vivir sin un poco de viento no es tan malo, pero cuando pensamos en las palabras de Juan Vicente Torrealba y su “Valenciano Sol”, pues solo me dan ganas de sentar al maestro compositor frente a un televisor a que observe los ochenta y nueve minutos de la tortura que desangran, desgarran, desmoralizan, y todos los “des” de aquí a la desolación de “Hotaru no Haka”, o conocida en español como “La Tumba de las Luciérnagas”, y hacerle sufrir a Juan Vicente como Isao Takahata me hizo sufrir con esa tragedia animada de segunda guerra mundial, quizás podría así entender lo que es caminar quince cuadras del Trigal, a las doce del mediodía, bajo su adorado “Valenciano Sol”. 

Sin embargo nuestro hueco entre las montañas tiene a la playa muy cerca, a una hora y media en automóvil, lo cual puede ser un viaje agradable, y de hecho placentero, cuando logras atravesar la última muralla natural, y comienzas el descenso a cuatro ruedas hacia la costa, el viento reclama su derecho, la temperatura baja unos pocos grados dejando que el cuerpo suelte un poco de ese calor acumulado por los azotes citadinos, y el paisaje verde de las montañas que vas dejando atrás es hipnotizante, y colocar a sonar el disco “A Memory Stream” de Amercian Dollars, puede terminar de transformar tu simple paseo a la playa en un viaje sideral de emociones, olores, sensaciones y alucinaciones. 

Claro, pero esto si tienes un automóvil, porque si en cambio cuentas con el siempre fiel y siempre trágico sistema de transporte público, tu viaje de hora y media se puede convertir en una odisea helénica, digna de un escrito trágico de Homero, donde los personajes principales sufren violaciones y desmembramientos a manos de los dioses olímpicos que bajan a castigar a los humanos por sus crímenes contra ellos mismos. Como todo viaje mitológico, los personajes místicos cobran un aura mágica y embelesadora, capaces de armar a nuestros viajeros de coraje y herramientas olímpicas que los ayudarán a derrotar y conquistar todos los antagonistas de diecinueve cabezas y medias y ciento cuarenta y cuatro vidas, o de hacerlos caer en el pozo de la desesperación donde terminarán por sacarse los ojos y comerse los pies. El chofer del autobús; Apollo manejando su carreta por carretera y media, en bajada, a ciento veinte kilómetros por hora. El colector; La Parca que te cobra por entrar en la barcaza que te llevará al inframundo. No hay mejor viaje sensorial para explicar la canción de AC/DC; “Highway to Hell”, que realizar este viaje de Valencia a Puerto Cabello. Lo bueno es que solamente tienes que tomar tres autobuses para llegar de tu casa a la playa, y otros tres de vuelta. Un viaje de cuatro o seis horas. Ya quisiera ver a Jáson y sus Argonautas tratando de llegar a la playa de La Rosa, desde El Trigal. 

Síndrome de Mozón Desértico; Estado de inundación producido por lluvias torrenciales, acompañadas de calor desértico/infernal/post-apocalíptico. Síndrome que define bien a nuestra ciudad de Valencia, supongo que por eso los valencianos realmente celebramos la lluvia con gozo y con una embriaguez de sensaciones que nos sobrepasan y que no sabemos bien cómo manejar. Esto se debe a que cuando llueve, la función de las calles y vías de transporte cambian, muta de la de llevar seres valencianos de un lugar a otro, a transportar millones de litros de agua, y como los transeúntes cambian en este clima, pues el valenciano tiene todo el derecho de quedarse en un lugar hasta que la lluvia cese, preferiblemente, en la casa, en la mañana. 

En fin, que vivir en Valencia es una mezcla de nadas, que son todo al mismo tiempo. Montañas que dan calor, pero que no son de arena, y cercanía a la playa, relativa dependiente del “Weapon of Movement” que decidas emplear, o que tengas la opción de aprovechar. No somos ni costeños, ni citadinos, ni heterosexuales ni pansexuales, ni verdes ni rojos, simplemente somos pequeños fornos que nos llevamos nuestro calor acumulado de años de azote de sol inclemente a cualquier lugar al que vamos. Sabemos caminar bajo cielos despejados, y bajo nubes que se precipitan trágicamente al pavimento, queremos estar solos pero con mucha gente. No sabemos muy bien cómo usar sistemas de transportes públicos avanzados, como tranvías o metros de múltiples estaciones. En Valencia el metro tiene cuatro estaciones, ponnos en una situación de transporte que tenga que ver con más de cuatro estaciones y nos volvemos locos, nos podemos perder o sentar en el piso en posición fetal a llorar. No somos ni altruistas ni indigetes en potencia, nuestras familias no nos permitirían ser ninguna de las dos, qué desgracia otro escritor en la familia – o el clásico – no chica, imagínate que su hijo le salió músico, pobre mujer – totalmente diferente al – ¡se acaba de graduar mi muchacho de abogado! como su padre, su abuelo, su tío, su bisabuelo, su hermana, si prima tercera, su vecina, su novia…- y así la ciudad colmena nos asigna qué ser y cómo ser. 

Al final del día, nadie puede entender a alguien nacido en Valencia, que otra persona nacida en Valencia, sin importar si eres del sur, Iturriza, o Cadenas, o Colmenares, o Chirivella. Hay un secreto místico que da vuelta en los ojos de dos valencianos que se encuentran fuera de aquel valle, un pacto oculto, una pena propia que se mezcla con la ajena, una necesidad de celebrar una hermana o un hermano que puede sentir nuestras propias confusiones y conflictos citadinos. Un deseo visceral de toparnos con uno más, con alguien que nos pueda escuchar y entender cuando decimos; extraño a mares esa puta ciudad de mierda.

Oswaldo Joya



viernes, 18 de septiembre de 2015

Camino

Sentí que compartir el camino, en ese momento, este momento, era indicado. Me dejé llevar, era verdadera presa del caos, surfeaba olas de verbos mientras me desvelaba por tu encuentro, y de repente, el pasado, un cuento erótico que me acecha, como el cazador a su presa, pero yo le sonrío en vez de huir, no tiene armas para tentarme, le di entonces un beso en la frente, cambié de tiempos en la narrativa y me acosté a tu lado, mientras escribía esto, quién eres, ya pareces tres, cuatro, y hasta cinco mujeres diferentes, puedo armar un rompecabezas con las piezas favoritas de cada una de ellas: la amistad de una, lo inteligente de la otra, el olor de esa misma, el misterio de aquella y la atracción de esta. Y apareces tú, oculta, te veo y estoy ciego de ti, ahora el camino es claro, lo comparto, ven conmigo, camina hacia mí.

Juan Pedro Carrasquero Ávila

lunes, 7 de septiembre de 2015

Ella danza entre fuego y hielo

Ella danza entre fuego y hielo,
Con la calma del mar y la grandeza del trueno,
Aunado a la candidez de un niño y la valentía del fierro;
Ella danza entre fuego y hielo.

Sus ojos como dos lunas brillan,
Resplandecientes, dicotómicos e incandescentes; irreverentes.
No los hagas llorar, no los molestes.
Son sinceros, a veces anhelantes
Pues ella danza entre fuego y hielo.

Su cuerpo no es menos que un mapa trazado por los grandes,
Ni Magallanes ni Colón hubiesen encontrado tales tesoros.
Absorto el cielo se halla, incluso celoso
Ante la suavidad que posee tu mármol cincelado.
A tu anatomía, la belleza es un secreto adosado.

No hay furia alguna que sacuda tu talante,
Ni un centenar de guerreros, 
ni la madre tierra acabará con tu existencia hermosa, potente, pertinente,
Pues no hubo alguien tan tajante
Cuando de cuestiones de valor se tratase.

Tú, tan calma, tan tranquila y hermosa; tus labios de coral y demás reliquias marinas;
Nadie a tu bonhomía atrevería a compararse, hereje el que lo haga. Por más que todo eso...
Danzas entre hielo y fuego.

Marena Flores Montenegro

jueves, 3 de septiembre de 2015

Guiño

Otro día que comienza,
claridad apabullante en la oscuridad,
donde me levanto para no seguir durmiendo,
y le doy la espalda a la cama
para que no me vuelva a provocar 
entrar nuevamente a sus fauces.

Nueva mañana inicia,
corriendo detrás de un reloj,
ignorando las necesidades de muchos,
priorizando solo mi rutina,
insultando a aquel que prioriza la suya,
saboreando restos de yogur y cereal en mi boca.

Primer café despertador,
negro, fuerte, amargo,
casi el saludo de un jefe…
reviso los proyectos de ayer,
programo el día de hoy,
pero todavía no puedo soñar con el mañana…

Consciente que estando despierto,
no he iniciado mi rutina,
sirvo el próximo café con otro enfoque:
¡Buenos días! 

Ahora pertenezco a un proyecto ya ideado,
todo tiene sentido, con o sin mi presencia…
debo ponerme al servicio de los demás 
para sentirme parte del plan,
esperando que al final de la jornada
haya sido útil, utilizado y valioso.

Solo me queda la nostalgia matutina
de haberle dado la espalda a la cama,
ignorando que solo con ese gesto,
debía recordar el plan del que hablaba…
al ver el somnoliento cuerpo que amaba.

Claudio Manganelli